Alcoutim es una villa portuguesa perteneciente al distrito de Faro, región y subregión del Algarve, con cerca de 1.100 habitantes.
Es sede de un municipio con 576,57 km de área y 3.770 habitantes, subdividido en 5 freguesías. El municipio limita al norte con el municipio de Mértola, al este con España, al sureste con Castro Marim, al suroeste con Tavira y al oeste con Loulé y Almodôvar.

El río azul enmarcado por verdes frescos de la vegetación de ribera, de fértiles huertas y jardines. El color ocre oscuro de las colinas, salpicado con el color de varias plantas como la jara, encina, roble y algún olivo perdido. Casas con paredes de esquisto o de barro cocido con el resplandor blanco de la cal, apiñados en caseríos perdidos entre los cerros. Tales contrastes se encuentran en el municipio de Alcoutim.

Su historia

Menhires y dólmenes testifican la presencia humana al final del Neolítico y principios del Calcolítico (aproximadamente 4000 a. C.), en el contexto de la cultura megalítica que cubría la totalidad de lo que hoy es Portugal. Sin embargo, eran los depósitos de cobre, hierro y manganeso que atrajo al hombre desde el 2500 a.C hasta la época de la ocupación romana y es cuando se establecieron algunas minas.

Los minerales cavados de estas minas fueron fundidos localmente, luego se los enviaron por el río Guadiana hasta el Mediterráneo y desde allí a todos los rincones del Imperio. La población estaba bajo la ocupación de los visigodos y los moros (siglo 5 al 13), muchas veces en los mismos sitios. Por esta razón sigue habiendo hoy en día los asentamientos de esta época en el municipio de Alcoutim.

Los orígenes de Alcoutim son presuntamente vinculados con el hecho de que se encuentra en el lugar donde el Guadiana se convierte en marea. Los barcos que llevaban los metales y otras mercancías se vieron obligados a esperar en este lugar durante horas, hasta que las condiciones permitieron navegar por el río. Por lo tanto existía una necesidad para estructuras de apoyo y defensa de los barcos. El municipio de Alcoutim fue conquistado por el Rey Sancho II en 1240 y no fue repoblada hasta que el rey Dinis lo conquistó de él en 1304.

Visto su posición estratégica con el vecino reino de Castilla, lo concedió a la Orden Militar de Sant’Iago. En los tiempos de guerra entre Portugal y Castilla en el siglo XIV, los reyes Fernando I y Henrique firmaron un pacto de paz justo en el medio del río, enfrente de Alcoutim. Vinieron siglos de paz, sólo interrumpida por la Guerra de la Restauración (1640-1668) y, en la primera mitad del siglo XIX, por la lucha entre liberales y defensores de la monarquía absolutista, cuando el valiente líder de la guerrilla Remexido se escondía con sus tropas en las colinas de Alcoutim.

El cierre de las minas, la dificultad de agricultura en los terrenos poco fertiles de la zona, la distancia de la ciudad de la costa y la diminuyente importancia del río Guadiana como ruta de transporte llevó Alcoutim a un largo período de estancamiento económico, que sólo en las últimas décadas se ha ido mejorando poco a poco.

Visita el centro histórico de Alcoutim

A pesar de que el centro histórico ha perdido las murallas que durante siglos la rodeaban, y el hecho de que se hayan hecho algunos añadidos modernos, las calles empinadas y estrechas de Alcoutim conservan gran parte de la tranquilidad típica de un pueblo montañero del Algarve. Un paseo de unos pocos minutos es suficiente para descubrir las sencillas casas de una sola planta y de cientos de años de antigüedad tanto como los altos muros blancos de la Iglesia Misericordia. Para terminar el paseo por el centro histórico, visita la ermita de Santo Antonio, que es la antigua residencia de los Condes de Alcoutim. Después puedes disfrutar de un descanso en una explanada en la orilla del agua y ver como los barcos de pesca regresan con sus capturas, así como los yates de vela anclados en el pequeño puerto deportivo.

Artesanía

Las técnicas antiguas de artesanía popular aún se conservan en la aldea de Alcoutim, donde los hombres siguen tejiendo mantas, las sábanas y el lino en los lienzos de madera (Clarines, Penteadeiros, Barroso Mestra, vaqueiros) y donde las mujeres hacen chales, medias, sombreros de paja y encaje (Vascão, Pereira Cortés, Zorrinho, Lutão, Tacões, Vaqueira, Fernandilho, Cachopo). Los Artesanos en Balurcos, Cortes de Seda, Clarines, Azinhal, Ferrarias, Galaxinhos, Lucas Tomé y Queimada Alcaria hacen cestas de las cañas que crecen en las orillas del río Guadiana. Las mulas y los burros que trabajan los campos son herrados por los herreros de Pereiro, Balurcos y Vaqueiros, mientras que las azadas, las hoces y las otras herramientas relacionadas con la agricultura se producen en Corte de Serranos. Lo que también vale la pena una visita son los fabricantes de sillas de montar en Giões y en Pereiro utilizan la paja, lino grueso y lana para hacer collares de colores.

El Castillo

El castillo se encuentra en un sitio espectacular con vistas al río. Las excavaciones arqueológicas muestran que el castillo fue habitado durante la Edad de Hierro y al principio de la ocupación romana. Fue construido en el siglo XIV para defender la frontera, y reformado en el siglo XVII para adaptarlo a la artillería. El amplio círculo de murallas con sus torres ofrecen unas vistas panorámicas maravillosas. En el interior hay un pequeño museo que muestra los hallazgos arqueológicos y los restos de los edificios descubiertos durante las excavaciones.

La iglesia principal

Este es un ejemplo de los primeros edificios del Renacimiento construido en el Algarve. Construido entre el 1538 y el 1554 en el lugar de una iglesia medieval y posteriormente fue reconstruido en varias ocasiones. Tiene un porche coronado por las armas de los marqueses de Vila Real y Condes de Alcoutim, con el emblema típico de las ramas de encina y la inscripción «Aleo». Esta inscripción esta asociada con la sublevación de los árabes los cuales acababan de conquistar la cuidad de Ceuta. En el interior hay tres naves con pilares. Hay una capilla mayor y capillas laterales con retablos tallados. Existe una interesante colección de esculturas.

Ermita de Nossa Senhora da Conceição

Todo lo que queda de la Iglesia Manuelino (siglo XVI,) que sustituyó a la original estructura gótica, es el porche. El edificio actual data del siglo XVIII. La interesante escalera con decoración barroca da acceso a un espacioso atrio que ofrece unas magníficas vistas de la ciudad y los campos que la rodean. El conjunto: las paredes, la cúpula redonda del altar mayor y la campana sobre el pórtico, vigilado por las cigüeñas hacen un escenario típico del Algarve. Vale la pena una visita.

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