LagosLagos tiene una larga historia vinculada con el mar. Su nombre original fue Lacobriga y revela que sus primeros habitantes de este puerto eran de origen celta, aproximadamente 2000 años a. C. A éstos les seguiron los fenicios, los griegos y los cartagineses pero fueron los romanos quienes propiciaron su crecimiento y prosperidad. Los árabes la rodearon de murallas en el siglo X y le llamaron Zawaia. Ellos permanecieron hasta que se produjo la conquista cristiana en 1249, año en que la población se integró en territorio portugués.

Al siglo XV le llaman el siglo de oro en Lagos, que coindició con el inicio de la época de los descubrimientos. Debido a su ubicación, frente a África, se convirtió en el punto de partida y llegada de los buques que, año tras año, iban descubriendo la costa de este continente. Lagos se convirtió en centro de comercio de los productos exóticos como el marfil, oro y plata procedentes de África. Gracias al comercio, la cantidad de casas, comerciantes y monumentos se incrementó notablemente.

Las nuevas murallas que se construyeron en el siglo XVI acompañaron a la expansión de la ciudad que desde 1572, se convirtió en sede del obispado y residencia de los gobernadores del Algarve. Estas murallas de defensa fueron reforzadas en el siglo XVII con la construcción de fuertes en puntos estratégicos. El terremoto de 1755 y el maremoto que le siguió, destruyeron gran parte de la ciudad que sólo a partir del siglo XIX, con la industria de conservas de pescado y el comercio, comenzó a recuperar su prosperidad. La Lagos de hoy es una ciudad dinámica, activa y orgullosa de su pasado.

Forte da Ponta da Bandeira

LagosDirección / Cais da Solaria
8600-645 Lagos
Teléfono / +351 282 761 410

Afuera de las murallas de la vieja ciudad se encuentra la Fortaleza de Nuestra Señora de la Penha de França, también conocida como Fuerte de la Ponta da Bandeira.
El fuerte fue construido a finales del siglo XVII y sirvió de fortaleza defensiva de Lagos. La entrada se realiza por un puente levadizo sobre un foso. Siendo uno de los últimos puntos defensivos de Lagos que se construyó, es uno de los ejemplos mejor conservados.

Esta fortificación posee en su interior una capilla dedicada a Santa Bárbara y un conjunto de azulejos de finales del siglo XVIII. Restaurada en los años 60 constituye un auténtico símbolo de las fortificaciones marítimas de la antigua Plaza de Guerra en Lagos.

Hoy, este espacio se utiliza para las celebraciones de una de las fiestas más tradicionales de Lagos: el Baño 29. Considerado como purificador, en tiempos pasados la población de la ciudad se desplazaba como podía para bañarse a media noche el día 29 de Agosto. La tradición continúa y se ha complementado con espectáculos de música en directo y comidas típicas de la región.

Los espacios del interior del Fuerte se utilizan actualmente para exposiciones de arte y acoge un pequeño restaurante que invita a revivir el ambiente del pasado.

El Fuerte ofrece un paisaje magnífico sobre la ciudad y el mar.

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